Su latido, nadie sabe
por qué, era ruido de clave.
Bailaba por cualquier cosa,
con la cadencia sabrosa
de quien puede imaginar
que el baile es como volar.
[...]
Pero un despeinado día,
a su sombra perseguía
cuando el destino burlón
-que jugaba con jabón-
la hizo viajar en burbuja
hasta el reino de Dibuja.
Pero la historia y su estructura nos depara una sorpresa preciosa, pues a mitad de las hojas, la vida de los dos personajes se une. Conocemos al personaje masculino que es igualmente sensible a la música como Saltatriz:
Su nombre era Diminuto
y, no sé por qué razón,
tenía en el pecho un minuto
en lugar de corazón.
Vivía en una caja de un piano
amueblado de sonidos,
siempre con trapo a la mano
para desmanchar sus ruidos.
y, no sé por qué razón,
tenía en el pecho un minuto
en lugar de corazón.
Vivía en una caja de un piano
amueblado de sonidos,
siempre con trapo a la mano
para desmanchar sus ruidos.
Es posible, dado la configuración del poema-cuento, principiar la lectura y
a sea del lado de la exquisita Saltatriz o con la historia del tierno Diminuto. En el centro de ambos relatos, las vidas de los dos se cruzan; ésto es, no se puede prescindir de un personaje o del otro, ya que son un complemento. Cuando se entrelazan, la distribución de los versos en la hoja también evidencian el cambio, pues se aglutinan y se organizan en círculo, como si los versos cayeran también en una inmensidad, misma en la que los personajes se aúnan. Y el encuentro sucede gracias a la malvada Dibuja que era
Un garabato de ser,
un pleonasmo de mujer,
una señora estridente
con cabellos de serpiente.
La maléfica criatura
la volvió caricatura:
le dio una turbia poción
y la arrojó a una canción.
un pleonasmo de mujer,
una señora estridente
con cabellos de serpiente.
Hizo sufrir sin motivos a Saltatriz
La maléfica criatura
la volvió caricatura:
le dio una turbia poción
y la arrojó a una canción.
¡Vaya momento en que Diminuto conoció a Saltatriz!
Pisó bulbos y fusibles,
subió por una bocina,
entre ruidos inservibles
vio una boca femenina.
La boca era del dibujo
de una mujer diminuta
que, pese a todo su embrujo,
tenía los labios de fruta.
Sobre las aguas de un disco,
caricatura de gis,
cantaba con tono arisco
y algo triste, Saltatriz.
subió por una bocina,
entre ruidos inservibles
vio una boca femenina.
La boca era del dibujo
de una mujer diminuta
que, pese a todo su embrujo,
tenía los labios de fruta.
Sobre las aguas de un disco,
caricatura de gis,
cantaba con tono arisco
y algo triste, Saltatriz.
Como se percibe, el lenguaje está trabajado hasta el último punto. Tiene el encanto que solo la poesía puede dar a las historias.
La edición también tiene un toque sofisticado, de pasta dura, los colores parduscos y ocres, al lado de estos personajes delicados y esbeltos, y por supuesto con esa grácil lírica, dan como resultado que los escuchas -en el caso del taller de Manitas Creadoras, en el que yo les leo- están conscientemente receptivos; la poesía siempre nos exige un poco más de consideración, de tiempo y meditación, por su naturaleza abstracta y subjetiva , pero vaya que no se sobrentienda que solo pocos pueden gozarse de ella, que ello no significa que no se pueda comprender, al fin de cuentas los niños tienen un intelecto abierto a la belleza y a la imaginación y la recepción-significado es distinto para cada quien.
La edición también tiene un toque sofisticado, de pasta dura, los colores parduscos y ocres, al lado de estos personajes delicados y esbeltos, y por supuesto con esa grácil lírica, dan como resultado que los escuchas -en el caso del taller de Manitas Creadoras, en el que yo les leo- están conscientemente receptivos; la poesía siempre nos exige un poco más de consideración, de tiempo y meditación, por su naturaleza abstracta y subjetiva , pero vaya que no se sobrentienda que solo pocos pueden gozarse de ella, que ello no significa que no se pueda comprender, al fin de cuentas los niños tienen un intelecto abierto a la belleza y a la imaginación y la recepción-significado es distinto para cada quien.
En el caso de Manitas Creadoras, los niños y niñas han respondido favorablemente a estos textos; no necesitan tener un historial lector para disfrutar de la literatura, sea cual sea el género que se les presente.
Pues este libro lo leímos con éxito en el taller para luego impulsar a los asistentes a que pensaran en un personaje con alguna característica, como en el cuento de Diminuto y Saltatriz, ponerle un nombre y desarrollar 8 versos donde contaran una breve anécdota del personaje; se trataba de que los versos tuvieran también rimas. En un post futuro les mostraré algunos de los trabajos que resultaron.
Vale la pena mencionar, por otro lado, que en Feminizando la historieta me he leído para las muchachas y los chicos que nos acompañan, el cuento de Los derechos de la malinche de Alicia Gaspar de Alba, magnífica escritora chicana que en alguna ocasión tendré la oportunidad de reseñar. Próximamente, estaremos viendo a Suniti Namjoshi y a Rosario Castellanos, esperen las respuestas que suscitan estas escritoras por parte de l@s asistentes de Feminizando. Ojalá Laura tenga oportunidad de platicar lo que han estado trabajando, ya que se están concentrando en los ejercicios de escritura y el dibujo con estas chavas que estarán pronto sacando a la luz sus escritos feministas y sus ilustraciones en historietas. Ha estado muy interesante porque las chicas pasan por varios procesos y las tareas del taller las hemos dividido. Sería un complemento genial poderles compartir las cuestiones que han salido en cada una de las sesiones y del desarrollo de éstas.
Pues este libro lo leímos con éxito en el taller para luego impulsar a los asistentes a que pensaran en un personaje con alguna característica, como en el cuento de Diminuto y Saltatriz, ponerle un nombre y desarrollar 8 versos donde contaran una breve anécdota del personaje; se trataba de que los versos tuvieran también rimas. En un post futuro les mostraré algunos de los trabajos que resultaron.Vale la pena mencionar, por otro lado, que en Feminizando la historieta me he leído para las muchachas y los chicos que nos acompañan, el cuento de Los derechos de la malinche de Alicia Gaspar de Alba, magnífica escritora chicana que en alguna ocasión tendré la oportunidad de reseñar. Próximamente, estaremos viendo a Suniti Namjoshi y a Rosario Castellanos, esperen las respuestas que suscitan estas escritoras por parte de l@s asistentes de Feminizando. Ojalá Laura tenga oportunidad de platicar lo que han estado trabajando, ya que se están concentrando en los ejercicios de escritura y el dibujo con estas chavas que estarán pronto sacando a la luz sus escritos feministas y sus ilustraciones en historietas. Ha estado muy interesante porque las chicas pasan por varios procesos y las tareas del taller las hemos dividido. Sería un complemento genial poderles compartir las cuestiones que han salido en cada una de las sesiones y del desarrollo de éstas.
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